lunes, 5 de marzo de 2018

Ternura felina

Remitiéndonos a la ternura que nos inspiran ciertos objetos, personas y acontecimientos, hoy quiero hablarles de este sentimiento materializado en una bola de pelos andante, de cuatro patas, manchas amarillas y una cola que se asemeja a la de un mapache: Lupe, la mascota felina de mi casa. Lupe es una gata de 9 meses de vida quien, rescatada en una de las zonas de tolerancia más tétricas de la ciudad de Medellín, llegó a esta familia para llenarla de alegría y establecerse como un miembro más. A pesar de la negativa insistente por parte de mis padres, en especial de mi papá, de no traer nunca un animalito a esta casa, ese sentimiento de apatía cambió cuando él la vio por vez primera. Una indefensa y diminuta criatura comenzó a moverse con dificultad cuando fue descargada por mi hermanito en el suelo. Con apenas unos pocos días de nacida era difícil para ella mantener el equilibrio. Mi papá, al verla tan desprotegida, la cargó en sus brazos y manifestó su interés, un poco extraño de su parte, por adoptarla. Desde ese momento, la vida de Lupe y todos en la casa, en especial de mi padre, cambió. Por cierto, fue él quien le puso el nombre.


Lupe es una gata muy afortunada porque pasó de una situación cercana a la muerte, a una vida llena de mimos y comodidades. A pesar del frio y la desnutrición logró sobrevivir con el cuidado de su comprometida y amorosa familia. Con respecto al sentimiento de ternura que nos despierta, debo decir que es porque Lupe juega con bolitas de aluminio, toma agua del lavamanos cuando me estoy cepillando, se rasca en mi maleta, se monta en la nevera y se calienta allí cuando tiene frío, nos muerde los pies cuando no le prestamos atención, se deja tomar fotos posando como toda una modelo. Cuando estamos por fuera de casa y llegamos, ella nos espera en la puerta hasta que abrimos y maúlla, aunque no estoy seguro si del hambre o experimentará alguna clase de sentimiento felino. Pero eso no es todo. Les cuento que también es la alarma de mi papá. Lupe se despierta todos los días a las 6:00am y le toca la puerta mientras maúlla. Cuando él le abre la puerta, ella se lanza a la cama y lo lame. Y si se tapa la cara con la cobija, se mete debajo de ella y le da tiernos zarpazos hasta que se pone de pie. Sin embargo, debo decir que esto es puro y cruel interés: sólo está pidiendo el bocado matutino al que mi papá la ha acostumbrado, una gomita de atún. Por estas razones es que esta gata nos tiene hipnotizados, es como una especie de manipulación que lleva a cabo con sus actos inesperados y traviesos. Mi papá es quien más disfruta de su existencia, y saberse que en un principio, por su espíritu prejuicioso, no quería mascotas. Hasta la más pura e inocente muestra de ternura nos puede cambiar la vida.

05/03/2018

1 comentario:

  1. Me encanta saber que tiene una compañera peludita que te acompañe en esta vida y te la haga un poco más llevadera. Ellos son hermosos y preciosos, pero sobretodo, leales e incondicionales. No sé si sepas que también tengo un hijo peludo y es el que más alegra mis días, por las noches al dormir: y en las mañanas cuando me despierta con sus suaves caricias.

    Solo te puedo decir que me gusta mucho esta entrada porque me remite a mi "monito" y es lindo recordar a todos aquellos que te aman, no importa que camine en 2, 3 o 4 patas. Si te aman sin condición, son merecedores de tu corazón. Un saludo para la lupe y le dices que el tío Santi la quiere como al dueño.

    ResponderEliminar