Recientemente, he
terminado de leer un libro que para el ciudadano del común, ese ser devoto,
entregado a la religión y a la ignorancia, y con personalidad y criterio fácilmente
influenciables por las masas, podría resultar un tanto extravagante,
pecaminoso, y atrevido. Un libro que despierta el interés de las personas para
darle un posible sentido a las preguntas que más han inquietado a la humanidad durante
tantos años. ¿De dónde venimos? ¿Hacia
dónde vamos? Son las incógnitas sobre las que giran la trama de la novela y
que, para la mente reflexiva, crítica y abierta, podría ser la panacea que
explique el Origen de la vida y su
devenir en las próximas décadas.
No quiero revelar muchos
detalles del libro, pues reduciría las posibilidades de que usted, amigo
lector, recurra al texto en toda su extensión con más de 500 páginas. Mucho menos
quiero despertar polémica, pero cualquier opinión es amablemente aceptada como
válida respetando las creencias de cada uno. Sin embargo, lo que sí quiero plantear
a modo de reflexión y tema de conversación es, ¿hasta qué punto la tecnología
domina nuestras vidas? O mejor, ¿qué tan rápido llegará el día en que el homo sapiens deje de existir como
especie?
Actualmente, los seres
humanos dependemos en gran parte de la tecnología para realizar nuestras tareas
diarias, además, cada día son mayores los avances en este campo. Medios de
comunicación masivos, medios de transporte propulsados eléctricamente, dispositivos
móviles en redes 5G, transmisión de energía inalámbrica, robots con inteligencia
artificial, domótica en los hogares, prótesis robóticas controladas por la
mente, incluso chips intradérmicos para prevenir enfermedades, para pagar la
cuenta en un restaurante o para abrir la puerta de tu casa.
Todo lo anterior, me
conduce a pensar que en menos de 100 años, la esencia del hombre sabio, dentro de una especie autónoma y razonable, se verá amenazada por la intervención directa
de la tecnología. Los seres humanos careceremos de humanidad al tener en
nuestros cuerpos antígenos artificiales del tamaño de una célula, o al poseer
extremidades robóticas producto de una amputación, o quizá al poder conversar
de manera natural y espontánea con un armatoste futurista de cables y circuitos —como
Sophia—, o sencillamente al tener
chips incrustados en el cerebro que permitirán acceder a toda clase de
información de manera inmediata.
Quiero detenerme aquí y dejar la reflexión
acerca del Hacia dónde vamos y de las
ideas que había pensado alguna vez en mi mente inquieta. Ideas que, con una lectura
crítica del libro, se han acrecentado más. No es ficción, es una realidad que a
pequeños, pero insistentes pasos, se va consolidando en una sociedad consumida
por el afán de sobrepasar los límites del pensamiento y la razón. Una historia
llena de fantasía que se narra con gran lógica y materialidad en Origen, un libro de Dan Brown y que, si eres curioso, te despejará dudas acerca de las
cuestiones planteadas al inicio de esta entrada, o puede que te surjan más, tal
y como me sucedió a mí. Quizá te sorprendas al descubrir De dónde venimos.
NOTA: aclaro que el libro no está escrito con la mera
imaginación del autor. Todo ha sido fruto de un largo proceso investigativo
apoyado por antropólogos, físicos, astrónomos, y científicos de áreas como la
biología, e incluso teólogos y comunidades religiosas. Un abrazo y gracias por leer mi entrada, además de los gestos y diversas emociones que de ella pudieron asomar.
12/03/2018
Hola Dieguín, espero que te encuentres excelente el día de hoy. En cuanto a la entrada, creo que este tema es un punto sensible en la historia de la humanidad, por las razones que expones a lo largo del texto y por la, casi inevitable, realidad apresurada que se da con cada día que pasa. Admito que inspira un poco de respeto la idea de perder la humanidad que nos diferencia del resto de los animales; aún más, el hecho de permanecer y permitir que dicha realidad ahogue nuestras ilusiones, despojándonos de nuestras vidas.
ResponderEliminarNo es la primera vez que me recomiendan el mismo libro, por lo que creo necesario, un poco obligatorio, darle la oportunidad de generar y responder preguntas que nos han acosado por tanto tiempo.
Como siempre, tienes muy buena redacción, lo que me ayuda a mí, el lector, a aprender un poco más en términos de cohesión y coherencia. Te felicito por tu buen trabajo.